La llegada del carnet por puntos fue un gran cambio en lo que a las normas de circulación se refiere, ya que pasaron de ser un tanto flexibles a ser un “poco” más estrictas. Con ellas el miedo a los radares ha crecido hasta el punto de que se controla realmente la velocidad en las inmediaciones de estos ya que debido a diferentes técnicas muchos conductores pueden saber aproximadamente la localización de la mayoría de estos.

Cuando estaba a punto de entrar en vigor el carnet por puntos, muchos fueron los medios de comunicación que explicaban los diversos tipos de multas y las consecuencias que acarreaban. Entre ellos recuerdo haber leído que los radares de tráfico por regla general detectan la velocidad de los vehículos entre un 3% y un 10% por debajo de la velocidad que marca el cuentakilómetros que se combinaba con un descenso de 20 a 12,5 km de margen al saltarse los máximos de velocidad.

Javier Sospedra
Pues bien, uno de estos radares en Cataluña, en una carretera comarcal cerca de Reus ha sido capaz de cazar a un infractor a 213 Km/h cuando el límite ahí estaba en 80 Km. Lo espectacular de la noticia no es el hecho de que dicho infractor sobrepasara 133 Km/h la velocidad máxima, sino que el infractor era un Guardia Civil de Benicarló (Castellón) y conducía su vehículo con caravana y además su familia con lo que para llegar a la cifra marcada en ese tramo debería ir literalmente dando saltos con el conjunto. Además de eso, alcanzar dicha velocidad con esas características es bastante difícil y Javier Sopedra (el Guardia Civil fotografiado) asegura circular en este tramo a 70 Km/h, algo que teniendo en cuenta su cargo es bastante creíble.
Entonces después de ver esto ¿Cuántos radares habrá que aumenten de esta forma la velocidad real del vehículo? ¿Se puede permitir que un aparato al que no se le somete a mantenimiento alguno sea el que juzgue la peligrosidad de la conducción de un vehículo? Por lo visto esto parece ser una buena variante mejoradísima del timo de la estampita, ya que además de tener los mismos fines que esta es completamente legal, con lo que callar y aceptar los hechos.

En resumidas cuentas, va a haber que tener mucho miramiento con la fiabilidad de los datos que pueda procurar un radar, por que por esta regla de tres nunca sabremos si cuando nos haya podido fotografiar el radar funcionaba perfectamente. El coche arranca hasta que un día ya no arranca por lo que no vale que nos digan –lleva x tiempo funcionando perfectamente-.
La resolución de la multa ha sido clara y concisa. Ha quedado absuelto de los cargos ya que el radar que le había capturado a 213 Km/h circulando con caravana ha sido anotado como defectuoso, lo que ya no se ha sabido es si por un problema técnico o bien por uno de fabricación del detector. Esto último daría pie a que muchos otros radares similares o de la misma partida tuvieran el mismo tipo de problemas, pero la ausencia de noticias de este tipo nos hace pensar que no.
El problema de esta teoría es que ahora Jaume Galcerán que en abril también fue fotografiado por el radar del que hablamos circulando a esa misma velocidad de 213 Km/h con una furgoneta Peugeot que de fábrica no pasa de los 150 por hora. ¿Qué pasará si se empieza a extender este problema?
Lo curioso del tema no es el que el radar no funcionase correctamente, sino lo que ha repercutido sobre esto el que se recurriera a los medios de información en lugar de únicamente recurrir la multa. Seguramente esto ha sido lo que ha asegurado la victoria del acusado ya que si no seguramente se tendría que haber enfrentado a algún jurado que no hubiese tenido en cuenta sus alegatos.
No solo esto ha sido lo ocurrido, sino que desde este suceso y la investigación pertinente sobre las multas de este radar (que si no le hubiera ocurrido a este Guardia Civil seguramente hubiesen seguido su curso), se han llegado a retirar hasta 8 multas similares hechas a múltiples vehículos por lo general largos que parecen ser los favoritos del radar.
El punto bueno es que este radar seguramente ahora funcionara bien porque o lo arreglan o lo cambian. El punto malo es que el mantenimiento medio de los radares en carretera en el mejor de los casos es de una revisión anual, lo cual implica que en un año de 365 días esté 364 días desatendido con los posibles fallos de funcionamiento que esto pueda acarrear. La polémica sobre el interés de las multas de tráfico está servida.
En mi opinión no creo que el único punto que te marque ahora como delincuente debiera ser solamente la velocidad llevada en un punto, ya que si por ejemplo terminas de adelantar y te pasas en 20 km la velocidad por qué estás empezando a frenar (no me creo que nadie sobrepase el límite cuando adelanta y vaya durante medio kilómetro paralelo al camión que está adelantando), te vas a llevar una bonita receta, o mejor dicho, te llegará a casa, cuando si se tienen en cuenta una serie de factores externos, como la visibilidad, el tráfico opuesto, la cantidad de carriles y otras varias, puede ser perfectamente seguro el circular o realizar un adelantamiento sobrepasando dichos límites. Conozco casos en los que las ganas de poner una multa sobrepasan la lógica que puede tener un Guardia Civil y multan igualmente o incluso más duramente por el hecho de exponer una razón.














