Es normal oír hablar de forma más o menos pomposa pero siempre con aire de suficiencia, a turistas de todo tipo de que conocen Italia; que han ido varias veces, que piensan ir a Roma, Florencia, Pisa… dando lugar de preferencia a Roma, Florencia, Venecia, y sentando cátedra sobre el “David”, “La Piedad”, “El Laoconte”, o la cúpula del Vaticano…
Ciertamente las rutas turísticas ofrecen muchos derroteros en función de la demanda por una parte, y de las posibilidades de diversión en definitiva para el turista por otra. Sin embargo, y por suerte para Italia, ni empieza ni termina en Roma o en Venecia. Es una joya en su conjunto, un diamante pulido por la propia mano del creador.
Cita desde antiguo de los mejores representantes de todas las artes, desde la arquitectura que cabalga armoniosamente entre lo etrusco, románico y gótico, pasando por los delicados toques bizantinos, hasta los más grandes maestros de la pintura, escultura, bajorrelieves, grabados y, por si fuera poco, grandes compositores y una lírica envidiable.
Italia respira arte y grandeza civilizadora por todas partes, pero aquí tampoco termina su embaucador encanto. Eso, es sólo lo que se piensa ver antes de salir de viaje, y se confirma cuando se llega al lugar…
Afortunadamente, para conocer algo de un lugar y de sus gentes no basta con ver lo que nos enseñan o vemos, hay que penetrar en lo más hondo de las cosas, en los detalles del día a día, de lo que está pero no se ve.
Con motivo de la celebración de un festejo anual que se celebra a finales de Mayo “Il Palio di Ferrara” y de que habíamos oído hablar maravillas, nos acercamos a esta comarca dependiente durante mucho tiempo de los Estados Pontificios para vivirlo en directo, tiene una inmensa riqueza artística, además de ser conocida como el granero de Italia. “Il Prosciutto di Parma” debidamente identificado por una corona ducal de 5 estrellas, es un jamón cuidadosamente tratado con una curación de un año como mínimo en sótano fresco ligeramente ventilado tras un secado natural a 900 metros sobre el nivel del mar.
Un siglo antes de la Era cristiana, Varrona hablaba ya de las excelentes ganaderías de cerdos de esta zona y de la sabiduría de ciertas tribus lugareñas para conservar sus carnes.
Entre las visitas obligatorias se impone, también en las afueras de Parma, la visita de un “caseificio” (fábrica del famoso queso parmesano), y degustación de productos típicos de la tierra. En Parma también se encuentra el más prestigioso teatro del mundo: el Teatro Regio inaugurado en 1829 con una nueva ópera de Vincenzo Bellini escrita para ese evento. Este edificio de 84 metros de largo por 38 de ancho y 19 de alto fue mandado construir por la Duquesa María Luigia quedando parcialmente afectado mpor el terremoto de 1983. No en vano, Parma vio nacer a Verdi y allí también vivió Toscanini.
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Cerca de Parma podemos visitar la Fundación Magnani-Rocca, antiguo palacete habilitado en museo donde existe una buena muestra pictórica de lo más renombrados maestros de la pintura clásica: Tiziano, Lippi, Durero, Rubens, Van Dyck, Goya y otros más Contemporáneos e impresionistas como Monet, Renoir, Cezanne…
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Módena alberga la factoría del más conocido modelo de Fórmula 1: el inconfundible Ferrari. Faenza posee ciertamente uno de los mejores museos de cerámica de Italia. Los premios conseguidos en certámenes, concursos, exposiciones, etc., se cuentan por decenas. Uno de sus mejores exponentes es Leandro Lega que combina prodigiosamente forma y color.
En las llanuras del Po, se fundó en el Siglo XV la abadía de Pomposa que alcanzó una indiscutible fama durante la Edad Media, siendo muy visitada por altos cargos de la época y conocida tanto por la propia abadía como por los tratados expuestos por el monje benedictino Guido D´Arezzo, inventor del sistema moderno de la transcripción de la música (dicho de otra manera es un poco el padre de la Clave de Sol y de la Clave de Fa), partiendo de las sílabas iniciales de los primeros versos de un himno dedicado a San Juan Bautista. Una desviación natural del río Po aisló definitivamente esta abadía en 1654. Las sucesivas restauraciones han dado una nueva vida a unos hermosos frescos, y su campanario construido en el año 1063, situado a más de 50 metros de altura, representa una de las mejores muestras del Arte Románico.
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Cerca de Pomposa Comacchio, una ventana al Adriático, nos recibe con sus salinas y sus no pocas esclusas: estamos ante la desembocadura del río Po. Todo en pequeño, con gente marinera, la casa de vigilancia o casa del guarda, habilitada en museo, y su antigua lonja cerca de un embarcadero donde pequeñas embarcaciones, tipo góndola, esperan a los turistas para pasearles por uno de los canales que atraviesan la ciudad. Las lagunas y las marismas que se extienden por encima de 60.000 hectáreas ofrecen una buena muestra de la cultura de las zonas pantanosas y de su fauna. |
El barrio típico Du Carmel nos recuerda que los barqueros que lo frecuentaban practicaban, antiguamente el comercio de la sal.
La situación estratégica de Ravenna hace de esta ciudad el máximo exponente del arte bizantino. El saqueo de Roma en el año 410 hecho por Alarico y rematado por los vándalos en el 455, pasan al poder de la iglesia de Roma al imperio bizantino de Constantinopla, quedando esta con el nombre del Sacro Imperio Romano. Esta Santa Sede eclesiástica oriental perdurará 1000 años a la de Roma.
El enclave de Ravenna hace de esta ciudad un lugar preferencial de llegada de los mercaderes bizantinos por lo que la ciudad florece rápidamente; su arte y sus motivos religiosos se expanden rápidamente.
Las formas angulares de los campanarios y de ciertas torres, van dejando paso a formas más redondeadas de reminiscencia oriental.
Los talleres de restauración de mosaicos bizantinos, representan un espectáculo que el visitante no podrá nunca olvidar. Los artesanos dando forma, pacientemente, con cariño y esmero, a pequeñas piedrecitas vitrificadas que encajan seguidamente en el lugar escogido. Predominan a primera vista los colores vivos, muy acorde con el gusto oriental e incluso islámico.
Hablar de San Vitale, el mausoleo de Teodorico, la tumba de Dante, San Apollinare in Classe, San Apollinare Nuovo, los maravillosos retablos, trípticos, estucos, los Pantocrator y un interminable etcétera hacen de esta ciudad un sitio para soñar.
En medio de todo esto, un auténtico tesoro en mosaicos de la más pura tradición oriental cuya fuerza interpretativa, medio cristiana medio pagana, deja al turista ligeramente perplejo en cuanto a la trayectoria de la Historia y de la Religión. |

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En cuanto a Ferrara, declarada “Patrimonio de la Humanidad” por la UNESCO en 1955, e inició de nuestra gira por esas tierras del noreste italiano, todas las palabras carecen de fuerza expresiva para definir la belleza y el hechizo que encierra esta subyugadora ciudad, sin contar el famoso festejo tradicional: “Il Palio di Ferrara”, que se celebra todos los años desde 1259. Este Palio, el más antiguo de Italia, consiste en una serie de manifestaciones que podríamos comparar, salvando las distancias, con la Semana Santa y, en menos grado, con la Feria de Sevilla o la Semana Grande de San Sebastián.
Esta fiesta es una explosión de fuerza, de gente, de color y pasión donde todo el pueblo se manifiesta, donde el alma medieval del ferraresi emerge en cada hogar, en cada esquina….
Este ambiente festivo se prolonga a lo largo de un par de semanas con bailes populares, teatro, conciertos, etc.,. siendo, no obstante, su máximo exponente “Il Palio”, consistente en una serie de juegos competitivos; carrera de chicos y chicas, carrera de burros, de caballos, concurso de arqueros, paseo de los Santos con sus escudos heráldicos magníficamente bordados, cofradías con lujosa vestimenta medieval, desfile de bandera en expertas manos de malabaristas, trovadores, heraldos, carreta de labranza tirada por enormes bueyes blancos dando una vuelta de honor a la Virgen; y un Palco Real presidido por la Reina de las fiestas.
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En definitiva, “Il Palio di Ferrara” es un retorno a las raíces en tono místico y alegre, desenfadado y vital, es “Il Palio”, sin más.
Con Respecto a los monumentos, museos, teatros, castillos, basta decir que en Ferrara se encuentra el Castillo Extenso, el Museo Ebraico, El Museo de Michelangelo y el famoso Palacio de los Diamantes.
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Todo lo expuesto es lo que se ve, o por lo menos lo que se intuye a primera vista sin hacer grandes esfuerzos de concentración. Pero lo realmente importante es el carácter abierto de su gente, la expresividad de sus gestos, muy latinos, que dicen a veces más que las propias palabras, la musicalidad de su habla arrastrando la “n” de Ravenna o de Verona por ejemplo. Oír hablar en esta parte de Italia tanto a hombres como a mujeres, es un regalo para el oído, que se confunde más con una canción de cuna susurrada en voz baja y bien templada que con un simple diálogo; algo que es natural ya que el vocablo rey es la “i”, que resulta tremendamente musical.
| Resulta gratificante ver pasear a un joven matrimonio en bicicleta con su pequeño retoño en un canastito, dialogando, mientras decenas de peatones y bicicletas cruzan por la plaza del pueblo o por un puente levadizo que lleva a la entrada del castillo.Conmovedora la iniciativa de la joven e eficiente guía que nos tocó en suerte. Visitar la ciudad, las murallas y los exteriores inmediatos a golpe de pedal, alquilando bicicletas. |

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Para las visitas, las bicicletas se quedaban fuera, sin ninguna atadura salvo en el Palacio de los Diamantes donde la encargada nos rogó que las entráramos en un patio interior que tenían habilitado a tal efecto.
Totalmente atípico resulta ver la fachada principal de un importante banco italiano, con un aparcamiento frontal y exclusivo para bicicletas con unas 30 o 40 bicicletas ordenadamente aparcadas, y señores cuidadosamente trajeados, con zapatos relucientes y corbata, coger su bicicleta y marcharse muy dignamente.
Todo esto y mucho más es lo que hace la esencia de Italia. Para el redactor de este articulo, Italia es única e irrepetible en su género. El calificativo empleado en las Enciclopedias para definir Italia es verdaderamente pobre e irrelevante, porque Italia no sólo es un país con una tradición más o menos brillante. Es una musa de que viste, de seda, de amor, de arte y de Historia.